Qosqo Kapak Kawsay: Los valores fundacionales de Kawsay.xyz; una empresa cusqueña.
La cosmovisión del Tawantinsuyo, llamado también imperio inka, es un ejemplo claro del desconocimiento tapado por especulación pseudocientífica y la explotación de dicho malentendimiento en favor de los fines de la cultura popular contemporánea (como la comercialización o el populismo político).
Esta afrenta a la cultura más avanzada de su tiempo es en sí un castigo a su propio pecado: privarnos a nosotros mismos de la sabiduría inkaica y reemplazarla por la burda imitación popular deja al pueblo cusqueño y del mundo desprovisto de una de las formas de entendimiento de la realidad social y tangible más beneficiosas existentes.
En kawsay.xyz no solo rechazamos esta afrenta, sino que revaloramos el noble beneficio que niega. Y eso empieza por el correcto entendimiento de esos valores abnegados, no mediante la burda romantización de la estética, ni la reconstrucción de una supuesta estructura social inkaica; sino mediante la integración de sus valores fundamentales a la realidad actual: en pocas palabras, no intentaremos volver al pasado de ninguna forma, sino pensar "¿qué hubieran hecho los Inkas hoy?".
Kawsay
Kawsay es una palabra que define un concepto único, imposible de traducir en una sola palabra: combinaría los conceptos de Vida, Flujo Natural, Pureza, Estado de Bienestar, Armonía con la Naturaleza o en general, integridad espiritual, paz y estabilidad. Un término que se puede aplicar al mismo tiempo a la dimensión social macro como a la dimension personal de cada individuo. Si se me permite hacer un simil sorprendente, diría que el concepto más cercano a Kawsay es el del antiguo Egipto llamado Maat.
En español se suele usar el término sobresimplificado de Buen Vivir, y en inglés el de "welfare" ; aunque en ambos casos el entendimiento quizás se beneficiaría mucho de la adición del término "integral" o "absoluto/absolute". En cualquier caso, lo más apropiado es simplemente usar el término Kawsay.
El Tawantinsuyo se erigía sobre este concepto, y cualquier valor o práctica era derivado de y accesorio a tal: si algo no facilitaba el Kawsay debía ser revisado. Esta palabra de origen ancestral, previo incluso a la formación del Imperio Inka, primordial en el quechua (lo cual es evidente en su ubicuidad en los distintos dialectos de esta lengua), es de una antigüedad desconocida y de origen misterioso ; no obstante se establece como una de las palabras más longevas en la historia humana.
Nosotros elegimos tomar el concepto de Kawsay como núcleo orbital de nuestra cosmovisión, lo usamos de nombre y eje central para nuestros valores institucionales.
Qosqo
La capital del imperio era un símbolo en sí mismo: el Cusco estaba habitado por los Inkas, los nobles del imperio, y sus panacas (familias). El Qosqo, romanizado como Cuzco o Cusco, era el trono del imperio, el ombligo o centro del mundo, el nexo y núcleo de la nación del Tawantinsuyo.
Entonces, ¿cómo podemos interpretar el Qosqo como valor contemporáneo? Debemos ver su filosofía y su función real:
El Qosqo era en primer lugar un lugar de valores y nobleza, donde entrar era un privilegio, y entrar solo una vez podía marcar toda una vida y dignificarla. Entonces la nobleza, su pureza y su sinceridad son insignias de este establecimiento.
En el Qosqo no solo nacía sino que se educaba la nobleza con los más altos estándares. El conocimiento guardado y repartido en esta capital era simplemente superior, y esto se debía a una metodología simple: en el Qosqo se recopilaba el mejor conocimiento recogido de todas las partes del imperio, no solo para guardarlo sino para desarrollarlo y hacerlo avanzar; integrándolo finalmente al entendimiento intelectual del Imperio: un cerebro hecho ciudad, aprendiendo constantemente del mundo que descubría.
Finalmente tenemos la fuerza y el poder de esta capital. Amurallada, defendida por su geografía natural y su aura de majestuosidad. Los invasores españoles se valieron de una guerra civil para apoderarse de la ciudad por medio de subterfugios y sobornos, y una vez en control, los mismos Inkas no pudieron volver a tomar control de la ciudad, chocándose contra los mecanismos de defensa de su propia ciudad, fueron incapaces de vencerla incluso conociéndola mejor que aquellos que apenas la conocían pero estaban adentro.
Este poder innato estaba basado en su superioridad natural: podríamos decir que la ciudad elegía a sus habitantes y cuando los Inkas se corrompieron ella simplemente los reemplazó por una administración más poderosa; para bien o mal. Sus habitantes nunca fueron sus gobernantes, más bien la comodidad de la ciudad pone a prueba; y admite o expele a quien le place con una rigurosidad aplicada incluso, o incluso aplicada más, a quienes nacen en ella; tal como lo describe la tradición recogida por la Ilustrísima Clorinda Matto de Turner: "...que Dios da a muchos, aunque pocos recogen, y aquí nacieron los que viniendo por lana salieron trasquilados. Amén.".

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